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jueves, 21 de febrero de 2019

Pontifical en catedral británica

Monseñor Mark Davies, Obispo de Shrewsbury, celebró Santa Misa Pontifical con la forma extraordinaria del Rito Romano, en su catedral, para celebrar el establecimiento de la nueva comunidad en torno al Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, formalmente establecida en Shrewsbury.

Fotografías de John Aron.






lunes, 21 de enero de 2019

Suprimida la Pontificia Comisión Ecclesia Dei

El Papa Francisco ha suprimido la Pontificia Comisión Ecclesia Dei mediante un motu proprio de fecha 17 de enero, tal como se venía rumoreando en las últimas semanas. Las tareas de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, que supervisaba el desarrollo de la forma extraordinaria y de los institutos vinculados a ella, quedarán integradas en la Congregación para la Doctrina de la Fe "en cuyo seno será establecida una sección especial encargada de continuar la labor de vigilancia, promoción y tutela que realizaba la suprimida Pontificia Comisión Ecclesia Dei"

Diversos blogs señalan como algo positivo este párrafo del motu proprio: "constatando que los institutos y comunidades religiosas que celebran habitualmente según la Forma Extraordinaria han encontrado una estabilidad propia de número y de vida".

Opino, no obstante, que esta iniciativa contribuye al desamparo de los fieles devotos a la forma extraordinaria y especialmente de los sacerdotes diocesanos que deseen celebrarla, puesto que ya no existe un organismo específico donde se pueda reclamar de forma clara, directa y rápida los derechos contenidos en el motu proprio Summorum Pontificum.

Evidentemente el Papa Francisco no va a prohibir la liturgia con la forma extraordinaria; no va a impedir nunca algo que concedían los Papas San Juan Pablo II y Benedicto XVI, e incluso Pablo VI a través de diversos indultos. Pero mi modesta opinión es que lo que molesta a Roma es la universalidad del derecho a la misa tradicional, la posibilidad de celebrarse en cualquier parroquia o capilla, por cualquier sacerdote. Lo que apetece a Roma es limitarla a los institutos tradicionales ya aprobados.

La supresión de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei puede ser un primer paso para un documento posterior que reforme Summorum Pontificum, y vuelva en líneas generales al contenido del motu proprio Ecclesia Dei Adflicta: el necesario permiso de los obispos, el carácter excepcional. Algo para lo que posiblemente se espere al fallecimiento del Papa Benedicto XVI.

Incluso la plena reconciliación de la Fraternidad San Pío X es visto quizás por el Santo Padre con menos recelo que esa universalidad de la forma extraordinaria en cualquier iglesia, en cualquier comunidad.

Una traducción del motu proprio completo la tienen en: 

Adelante la Fe

El hasta ahora Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Monseñor Guido Pozzo, pasa a desempeñar sus servicios en la Capilla Musical Pontificia, como superintendente de economía. (?)


sábado, 2 de septiembre de 2017

Irreversible

Su Santidad el Papa Francisco ha declarado "con autoridad magisterial", a los asistentes a la 68º Semana Litúgica de Italia, que la reforma litúrgica es irreversible, en una declaración más amplia y de compleja interpretación, porque también incide en aspectos poco gratos para los extremistas reformadores.

Por lo que respecta a lo "irreversible" que pregona el Papa, puede que tenga razón. Como también parece irreversible, mientras Nuestro Señor lo permita, y lo viene permitiendo desde hace cincuenta años, que cada día de nuestra historia un sacerdote católico en algún lugar del mundo -ya sea bajo el paraguas del motu proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI, ya de la bula perpetua Quo Primum Tempore de San Pío V; ya sea perteneciente a un instituto tradicional, ya sea un humilde párroco compadecido de la Liturgia milenaria de la Iglesia; ya sea en público o en privado; ya sea aplaudido o denostado- tras declararse indigno ante las gradas del altar e invocar la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, de San Miguel Arcángel, de San Juan Bautista, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de Todos los Santos, subirá al Altar del Señor a renovar el Santo Sacrificio de la Misa en la forma que veneró la práctica totalidad de nuestros santos.

domingo, 9 de julio de 2017

"El progresivo retorno de la Misa tradicional"

La frase no está sacada de uno de nuestros blogs tradicionales, sino al contrario, de un artículo del diario El País dedicado al Papa Francisco:
"El efectivo discurso del Papa está atrayendo a muchas personas que estaban en la zona tibia, pero sobre todo está haciendo tomar conciencia de pertenencia a algo a millones de personas. Tampoco hay que desestimar el mismo efecto condensador en la zona conservadora en todo el mundo. El declive de las órdenes religiosas tradicionales está siendo compensado por el crecimiento de movimientos formados por laicos activos socialmente y con igual sentido identitario; militantes con conciencia de pertenencia a un cuerpo activo.
El progresivo retorno de la misa tradicional y de prácticas de religiosidad más clásicas o el repunte en ventas de libros de Benedicto XVI en numerosos países —quien, lejos del estereotipo mediático del “frío teólogo alemán”, resulta ser un explicativo profesor que lo mismo hace cambiar al lector su concepción del Padrenuestro que de la idea de soberanía— son indicios claros de ello".
Es cierto que hay que leer el artículo en su integridad, para su contexto exacto. Pero ahí queda escrita:


jueves, 11 de mayo de 2017

El Cardenal Sarah sobre el silencio en la Liturgia

Emocionante el artículo que publica Infocatólica, sobre las palabras de Su Eminencia el Cardenal Sarah, en Montilla, Córdoba, y que recomendamos leer en su integridad.

El Prefecto para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos subrayó la importancia del silencio en la Liturgia, con estas sentidas palabras:

"Se trata de una preocupación fundamental en nuestros días, ya que el silencio sagrado es el lugar donde podemos encontrar a Dios y es importante que los sacerdotes aprendan de nuevo lo que significa el temor filial de Dios y el carácter sagrado de su relación con Él», comentó. Y continuó manifestando que «los sacerdotes deben aprender de nuevo a temblar de estupor ante la Santidad de Dios y ser conscientes de la gracia extraordinaria de su sacerdocio». En este sentido, recordó además que ya el Concilio Vaticano II subrayó que el silencio es un medio privilegiado para favorecer la participación del pueblo de Dios en la liturgia. Y culminó su intervención exhortando a los presbíteros a fomentar el silencio, «porque en la liturgia, el silencio sagrado es un bien precioso para los fieles, y los sacerdotes no deben privarlos de este tesoro». Y recordando las palabras de san Juan de Ávila, subrayó que «quien ora ha de estar recogido, centrado y en silencio ante Dios».


sábado, 11 de febrero de 2017

Las purgas del Papa Francisco

Intervenidos, comisariados, destituidos, silenciados e incluso derrocados. La lista de perseguidos, por motivos ideológicos, durante el pontificado de Su Santidad el Papa Francisco, amenaza con hacerse interminable.

En los últimos dos años la agenda papal parece haber adquirido un tono más radical. Existen diversas explicaciones. Una, que el Papa Francisco ofreció en principio un perfil más moderado mientras viviera su antecesor, por respeto al Papa Benedicto y por lo impopular que sería revocar sus mandatos estando vivo. Pero la vida de Benedicto XVI, gracias a Dios, se ha alargado sorprendentemente, y podríamos estar ante las reacciones de un Papa nervioso y exasperado.

Es la del Papa Francisco una figura compleja. Su forma de ejercer el poder está, por su procedencia geográfica, muy imbuida de los populismos latinoamericanos. La definición de "populismo" que realizan los estudiosos de este fenómeno político (por ejemplo el catedrático Carlos Malamud) identifica en gran medida el perfil del Romano Pontífice como gobernante:
- Líder carismático.
- Relación directa entre el gobernante y su pueblo, sin necesidad de intermediarios (a los presidentes populistas les sobran los partidos políticos, al Papa los dicasterios, curias, etc.)
- Guerra al liberalismo económico.
- Descalificación y ridiculización de sus adversarios. Aún sin mencionarlos nominalmente, el lenguaje despectivo de Francisco hacia quienes no piensan como él es insólito en un Papa (pelagianos, papagayos, caras de momia, contadores de rosario, solteronas, fariseos, corruptos, avinagrados y un largo etcétera).
- Ignorancia a los tribunales cuando no fallan a su favor.
- Leyes, reglamentos y tradiciones no tienen por qué ser respetados.
El que comenzó su pontificado presentándose como Obispo de Roma, parece haberle tomado gusto a la autoridad del Papado y, siendo un pontífice del siglo XXI, gobierna de una forma más autoritaria que la mayoría de los Papas del siglo XX. Ésta es la relación de algunas de las víctimas de su autoridad, a las que habría que añadir las purgas en los dicasterios vaticanos: Culto Divino, Doctrina de la Fe, etc.

Monseñor Rogelio Livieres Plano, Obispo de Ciudad del Este (Paraguay): destituido por el Papa sin aducir ningún motivo serio, lo fue básicamente por su mala relación con el episcopado progresista de Paraguay, por la impronta tradicional a su diócesis y por oponerse vivamente a la teología de la Liberación. Su cese agravó su enfermedad, falleciendo en un breve plazo. La mansedumbre y humildad en los últimos días de su vida hacen que pueda ser considerado mártir. El propio Papa Francisco lleva consigo una reliquia de Monseñor Livieres.



Padre Stefano Manelli, fundador de los Franciscanos de la Inmaculada: acusado de todo tipo de iniquidades y manejos económicos que no se han podido probar, ha sido absuelto por la Justicia italiana, que incluso condenó por difamación al comisario papal, ya difunto, padre Fidenzio Volpi. Las verdaderas causas podrían ser su revisionismo del Concilio Vaticano II, el popularizar la forma extraordinaria fuera de los límites que Roma considera como tolerables, y el florecimiento imparable de sus vocaciones. La intervención en este instituto es quizás la más desproporcionada de todas: cierre de su seminario  y de numerosos conventos, prohibición  a sus sacerdotes de celebrar la forma extraordinaria (vulnerando el motu proprio Summorum Pontificum), incomunicación de sus superiores, destierro y dispersión de los religiosos, prohibición de que los obispos los acojan en sus diócesis, etc.



Su Eminencia el Cardenal Raymond Leo Burke: por su impecable trabajo como Arzobispo de Saint Louis, fue nombrado por el Papa Benedicto XVI presidente de la Signatura Apostólica (el tribunal supremo de la Iglesia) y cardenal. El Papa Francisco lo removió de la Signatura Apostólica y lo confinó al cargo casi decorativo de cardenal patrono de la Orden de Malta, más propio de un cardenal anciano que de un reputado jurista en su mejor momento. La razón pudo ser una sentencia de la Signatura Apostólica que limitaba la intervención en los Franciscanos de la Inmaculada, al dictaminar que el decreto papal era solo para la rama masculina, pero no para los institutos religiosos femeninos asociados. Sus "dubia" a la exhortación apostólica Amoris Laetitia podrían haber influido en la intervención en la Orden de Malta, como movimiento para aislarlo. Sufre una auténtica campaña de descalificación y burla por parte de diversos medios incluso eclesiales. Y los corifeos del Papa Francisco piden incluso la revocación de su título de cardenal.



Su Alteza Frey Matthew Festing, Príncipe y Gran Maestre de la Soberana Orden de Malta: en casi mil años de historia de la Orden de Malta jamás se había visto nada semejante. Que un Papa se inmiscuyera en los nombramientos de sus cargos de gobierno (regidos por sus propios estatutos) y llegara a exigir la dimisión de un gran maestre. Ni siquiera Pío XII se atrevió a tanto en su período de tensión con la Orden. La intervención del Papa Francisco ha supuesto una vulneración del Derecho internacional, y una ridiculización de la soberanía de esta antigua y venerable institución de la Cristiandad, y de sus relaciones con más de un centenar de países. El desembarco papal supone un apoyo a los sectores más laicistas dentro de la Orden, frente a los religiosos profesos. A pesar de que las constituciones de la Orden fueron puestas al día bajo el pontificado de Benedicto XVI, el Papa Francisco exige su reforma.



Monseñor Mario Oliveri, Obispo de Albenga-Imperia (Italia): acusado de haber acogido en su diócesis a seminaristas inadecuados procedentes de otras diócesis, y de diversos escándalos sexuales en su clero, sin ninguna causa judicial que implicara al obispo. En 2015 el Papa Francisco lo dejó como obispo titular de su diócesis, sin ningún poder, pasando toda su autoridad a un obispo coadjutor. Y quedando en 2016 como obispo emérito. Si bien es cierto que la buena fe de Monseñor Oliveri pudo verse sorprendida por el comportamiento de algunos miembros de su clero, ¿qué diócesis no tiene sus escándalos y sus indeseables? Queda claro que el tradicionalismo litúrgico de este obispo jugó a favor de su destitución.



Monseñor Ramón Cabrera Argüelles, Arzobispo Metropolitano de Lipa (Filipinas): recientemente destituido (con la forma de renuncia) con solo 72 años de edad. Su delito parece ser el haber creado un instituto para acoger a los jóvenes frailes Franciscanos de la Inmaculada en su diócesis. También podría haber incomodado su reconocimiento a apariciones marianas, declarado nulo por Roma en 2016.



Monseñor Maroun Elías Lahham, Obispo Auxiliar del Patriarcado Latino de Jerusalén y Arzobispo titular de Medaba: (con reservas respecto a su inclusión con los anteriormente citados), ha sido fulminantemente destituido por oponerse al nuevo arzobispo del Patriarcado Latino, según informó hace pocos días la web La cigüeña de la torre. Sin que conozcamos más detalles del asunto.

viernes, 27 de enero de 2017

El retorno de la tiranía papal

El año de la Misericordia ha dado paso al año de la hipocresía.

Conceptos tan superados como la separación Iglesia/Estado han quedado desdibujados de un plumazo en la cuestión de la Soberana Orden de Malta, institución en la que tradicionalmente se había tenido clara la separación entre los aspectos espirituales y aquellos de gobierno. 

El conflicto se ha resuelto de la forma más grosera posible: forzando la dimisión del Gran Maestre y comisariando la Orden, como si de un conventillo de heterodoxos se tratara. Todo ha quedado malbaratado por la incapacidad de este Pontífice para admitir opiniones en su contra, aunque estén avaladas por el Derecho.

Poco le ha importado al Papa ridiculizar la soberanía de la Orden de Malta, una de las más antiguas instituciones de la Cristiandad, ante los más de cien países, en su mayoría no católicos, que la reconocen internacionalmente y la prestigian.

Forzar la dimisión del Gran Maestre -ante todo un caballero y una persona honesta- de forma precipitada, compulsiva, desairada, ajena a las constituciones aprobadas por la propia Santa Sede, sin darle tiempo a consultar con su consejeros, sin darle tiempo a encomendarse en la oración, nos da idea de la deriva que va cogiendo este Pontificado. Y que no es otra que la del despotismo y el descrédito.

No es bueno que un Papa pierda los estribos con esta facilidad, y se deje llevar por sus fobias en las purgas a congregaciones, a dicasterios, a obispos y cardenales, y ya incluso a sujetos de derecho internacional. No es bueno y, sobre todo, no es propio de un Papa. 

Y que un Papa deje de comportarse como un Papa, y mucho más estando su antecesor vivo, no puede traer nada bueno.

viernes, 6 de enero de 2017

Sobre la Orden de Malta

Traducción de un artículo de Ed Condon publicado en Catholic Herald:
¿Una investigación del Vaticano sobre la Orden de Malta? Legalmente, no tiene sentido 
Imagine que el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido recomienda la creación de una comisión para investigar el despido del Ministro de Hacienda canadiense. A buen seguro, plantearía cuestiones jurídicas. Ésto es, poco más o menos, lo que la Secretaría de Estado del Vaticano hizo poco antes de Navidad, cuando sugirió que el Papa nombrara una comisión para investigar e informar sobre el despido del Gran Canciller de la Orden de Malta. 
Hay ciertamente controversia sobre el reciente despido de Albrecht von Boeselager como Gran Canciller. El mismo ha afirmado haber sido destituido por ser "un católico liberal"; Pero el Gran Maestre de la orden, fray Matthew Festing, ha aducido "una situación extremadamente grave e insostenible" con respecto al trabajo anterior de von Boeslager como Gran Hospitalario de la Orden. 
Nada de esto explica por qué el Papa ha abierto una comisión investigadora. La Orden de Malta es, sin duda, una organización católica. Pero es única por ser totalmente soberana en cuanto a su gobierno. El Gran Maestre no es nombrado por el Papa, sino elegido por el Consejo de Estado completo de la Orden. Después de su elección, el Gran Maestre simplemente informa al Papa del hecho de su elección, antes de prestar juramento (Carta Constitucional de la Orden, artículo 13 §3). 
Si bien la Orden reconoce la autoridad del Papa como cabeza de la Iglesia, no es un organismo bajo el gobierno de la Santa Sede. En cambio, la Orden mantiene relaciones diplomáticas con el Vaticano, incluido un representante formal, igual que cualquier otra nación soberana. En efecto, si bien la Orden Soberana Militar de Malta no tiene ejército ni está radicada en la isla de Malta, es muy soberana, tiene relaciones diplomáticas completas con más de 100 países y la misma condición de observador permanente en las Naciones Unidas que tiene la Santa Sede. 
La Orden podrá ser católica, pero su Carta Constitucional aclara específicamente: 
"El carácter religioso de la Orden no perjudica el ejercicio de las prerrogativas soberanas relativas a la Orden en la medida en que es reconocida por los Estados como sujeto de derecho internacional". 
En otras palabras, no responden ante el Vaticano, punto final. En este sentido, la comisión creada por el Papa Francisco para investigar formalmente el despido de von Boeselager es jurídicamente incoherente. ¿Por qué lo hizo? 
Parece que el Papa actuó siguiendo el consejo de su propia Secretaría de Estado. Esto es ciertamente lo que cree la Orden, que en una declaración atribuyó la creación de la comisión "al resultado de un malentendido por la Secretaría de Estado de la Santa Sede". Esta amenaza implícita para el autogobierno de la Orden llevó al Gran Maestre a "aclarar respetuosamente la situación ... en una carta al Sumo Pontífice exponiendo las razones por las cuales las sugerencias hechas por la Secretaría de Estado eran inaceptables". 
Si bien el Papa podría razonablemente tener interés por las circunstancias que rodearon el despido del Gran Canciller de la Orden, es difícil imaginar cómo la Secretaría de Estado pretende investigar o intervenir en el gobierno interno de un estado soberano con el que tiene relaciones diplomáticas. 
Se ha sugerido que el Vaticano necesita investigar el papel del Cardenal Burke, ya que es el Cardenal Patrono de la Orden y el representante del Papa ante ella. Pero la posición del cardenal Burke no tiene que ver con este debate. 
Jurídicamente hablando, el Gran Maestre estaba enteramente en su derecho, de acuerdo con las leyes que gobiernan la Orden, para exigir la renuncia de von Boeselager bajo su promesa de obediencia. Las únicas exigencias para ello son, en primer lugar, que se haga por una causa seria y justa y, en segundo lugar, en presencia de dos testigos (artículo 63 §2 del Código de la Orden). 
Fue por esta razón que el Gran Comendador y el Cardenal Patrono estuvieron presentes en la reunión entre von Boeselager y el Gran Maestre. Dada su seriedad y su resultado esperado, era totalmente correcto que el representante del Papa fuera invitado a ser testigo. Tras el incumplimiento de obediencia de Boeselager, al no renunciar como se le había ordenado, fue el Gran Comaendador, con el respaldo de todos los funcionarios internos pertinentes de la Orden (no el Cardenal Patrono) quien inició el proceso para su destitución. En suma, se trataba de un asunto interno tratado según el procedimiento correcto, y que no implicaba al cardenal Burke, salvo como testigo pasivo. 
Sin embargo, la Secretaría de Estado no muestra señales de retroceso. Este fin de semana, el cardenal Parolin, secretario de Estado del Vaticano, informó que la Orden estaba en una "crisis sin precedentes" y que la investigación seguiría adelante "y luego veremos". 
Lo que el Cardenal Parolin espera lograr con esta medida resulta tan poco claro como su base legal, pero forzar una investigación vaticana podría resultar una maniobra muy peligrosa. La Orden de Malta tiene exactamente la misma posición en el derecho internacional que la propia Santa Sede. Al negar esencialmente la soberanía de la Orden, la Secretaría de Estado del Vaticano está socavando su propia legitimidad diplomática.
El Gran Maestre de la Orden y el Cardenal Parolin

miércoles, 4 de enero de 2017

Entrevista a Monseñor Schneider

Adelante la Fe publica una muy interesante a Monseñor Athanasius Scheneider, Obispo auxiliar de Astana, que pueden bien oir, bien leer el resumen con las frases principales.

Entre ellas que: “el movimiento por la restauración de la misa tradicional es obra del Espíritu Santo, y es imparable”, y que "Monseñor Lefebvre aceptaría sin dudarlo la propuesta canónica de Roma".

viernes, 9 de septiembre de 2016

El Papa Emérito, Williamson y Ecclesia Dei

El blog Secretum meum mihi publica este extracto del nuevo libro/entrevista a Su Santidad el Papa Benedicto XVI Últimas Conversaciones, de Peter Seewald:
El antecesor de Francisco se defendió de las críticas por haber levantado la excomunión del sacerdote negacionista del Holocausto Richard Williamson en 2009, quien vivía en aquel momento en la Argentina. Ratzinger dijo que él no había tenido la culpa, sino la comisión vaticana Ecclesia Dei, que no lo informó. "Considero que la culpa la tiene solo esta comisión".
Pocas páginas habrá con más afecto, admiración y sintonía con el Papa Emérito que ésta. Pero estas declaraciones no nos parecen de recibo. Inoportuno justificarse a estas alturas, e inasumible el contenido, que deja en mal lugar al Cardenal Castrillón Hoyos. Todos los que tenían algo de información sobre el mundo tradicional conocían las estrafalarias ideas del obispo Williamson, en éste y en otros temas, y la radicalidad de una parte de la Fraternidad de San Pío X que lo ha seguido. El Papa Benedicto era un gran conocedor de la FSSPX, si me apuran mucho más que el Cardenal Castrillón. 

La figura del Cardenal Castrillón Hoyos, para nosotros, no merece otro recuerdo que la gratitud por todos sus esfuerzos en pro de la unidad de la Iglesia y por la pervivencia de su Liturgia milenaria.


domingo, 23 de agosto de 2015

Enriquecimiento de la forma ordinaria

La Asociación Litúrgica Magnificat (capítulo chileno de Una Voce) presenta la traducción de un interesante artículo de Peter Kwasniewski, profesor de teología y filosofía del Wyoming Catholic College, aparecido en el sitio New Liturgical Movement. El Profesor Kwasniewski realiza una interesante propuesta práctica para llevar a la realidad el deseo manifestado por el papa emérito Benedicto XVI de un enriquecimiento mutuo de las dos formas del rito romano.


viernes, 20 de marzo de 2015

Entrevista a Monseñor Scheneider

La Asociación Litúrgica Magnificat, Capítulo de Una Voce Chile, ha publicado en su web la traducción al castellano de una entrevista realizada a Monseñor Athanasius Schneider O.R.C., Obispo auxiliar de Astana, en el cual defiende la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio y la sexualidad.

Pueden acceder a ella a través de este enlace: Asociación Litúrgica Magnificat

sábado, 7 de marzo de 2015

Cardenal Sarah: respetar las distintas sensiblidades litúrgicas

En una entrevista realizada por Aleteia al Cardenal Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Eminencia, en su libro Dios o nada se refiere varias veces a la “guerra litúrgica” que divide a los católicos desde hace décadas, guerra muy desafortunada, dice usted, ya que sobre esta cuestión deberían estar especialmente unidos. ¿Cómo salir hoy de estas divisiones y reunir a todos los católicos en torno al culto dado a Dios?
El Concilio Vaticano II nunca ha pedido rechazar el pasado y abandonar la misa de san Pío V, que ha engendrado numerosos santos, ni tampoco dejar el latín. Pero al mismo tiempo hay que promover la reforma litúrgica querida por ese concilio. 
La liturgia es el lugar dado para encontrarse con Dios cara a cara, entregarle toda nuestra vida, nuestro trabajo, y hacer de todo ello una ofrenda a su gloria.
No se puede celebrar la liturgia armándonos: llevando sobre nuestros hombros un armamento de odio, de lucha, de rencor. Jesús mismo lo ha dicho: “Antes de presentar tu ofrenda, ve primero a reconciliarte con tu hermano”
En este “cara a cara” con Dios, nuestro corazón debe ser puro, libre de todo odio, de todo rencor. Cada uno debe eliminar de su corazón lo que puede ensombrecer este encuentro. Esto supone que cada uno sea respetado en su sensibilidad.

¿No es justamente lo que Benedicto XVI deseaba?
Sí, este es el sentido del motu prorio Summorum Pontificum [julio de 2007, n.d.r.]. Benedicto XVI puso mucha energía y esperanza en este proyecto. Por desgracia, no fue totalmente un éxito porque unos y otros están “aferrados” a su rito excluyéndose mutuamente. En la Iglesia, cada uno debe poder celebrar según su sensibilidad. Es una de las condiciones de la reconciliación. 
También hay que llevar a la gente a la belleza de la liturgia, a su sacralidad. La Eucaristía no es una “cena entre amigos”, es un misterio sagrado. Si se celebra con belleza y fervor, se llegará a una reconciliación, es evidente. Sin embargo, no hay que olvidar que es Dios quien reconcilia, y esto lleva tiempo.
Aleteia

sábado, 25 de octubre de 2014

Arzobispo Pozzo sobre la FSSPX

Monseñor Guido Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, ha hecho recientes declaraciones sobre las discusiones entre Roma y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En ella no solo confirma que las conversaciones continúan abiertas, sino que se expresa en términos positivos, afirmando que Roma no pretende imponer una capitulación a la fraternidad fundada por Monseñor Lefebvre. También que, una vez resueltas estas diferencias, la fórmula jurídica sería una prelatura personal.

El texto completo de la entrevista lo publica Syllabus

El Arzobispo Pozzo, en las Vísperas Solemnes celebradas
en la peregrinación Summorum Pontificum.
Fotografía: Salvem a Liturgia!

martes, 21 de octubre de 2014

Nuevas páginas web

Nos llegan noticias de nuevas bitácoras y webs de interés para nuestros lectores, y que pronto incluiremos en nuestro listado de enlaces.

La web del capítulo chileno de la asociación Una Voce, con interesantes artículos sobre temas litúrgicos:


La hermosa página de la iglesia del Salvador, en Toledo, templo dedicado a la forma extraordinaria del Rito Romano:


La bitácora del obispo Monsseñor don Rogelio Livieres, al que hay que dar voz, pues se trata de un caso insólito de un obispo desterrado de una diócesis floreciente, por meros motivos de ideología eclesial:


Una nueva página web, que reúne un buen elenco de colaboradores, entre otros el propio Monseñor Livieres, Roberto de Mattei, diversos buenos sacerdotes, etc.:

jueves, 24 de abril de 2014

Entrevista a Monseñor Gänswein

Varios periódicos han publicado una reciente e interesante entrevista a Monseñor George Gänswein.; en ella habla del Santo Padre y del Papa Benedicto. Secretum meum mihi la reproduce, también en lengua española:

Secretum meum mihi

jueves, 20 de marzo de 2014

El Papa y la Misa tradicional (2)

Algunos lectores comentaban nuestra entrada del pasado miércoles y el artículo de The Catholic World Record, sobre los gestos de acercamiento de Su Santidad el Papa Francisco a los católicos tradicionales.

Un amable lector comentaba que la felicitación que hizo llegar el Romano Pontífice a la peregrinación Summorum Pontificum, a través del Secretario de Estado Monseñor Parolin no era más que un gesto de cortesía, y que más importantes eran los nombramientos recientes de dos obispos de sensibilidad tradicional:  el antiguo vicario general de Alba-Imperia y el nuevo auxiliar de Birmingham, omitidos en el artículo de The Catholic World Record.

Dándole la razón a este lector sobre la importancia de estos nombramientos, cabría recordar que el mensaje se hizo firmar a Monseñor Parolin cuando estaba convaleciente y ni siquiera se encontraba en la ciudad de Roma. Y fue, si no  recuerdo mal, el primer documento que firmaba. Y ello prueba que se le quiso dar relevancia a este mensaje a católicos tradicionales.

Por otra parte, añadimos nosotros, The Catholic World Record omite otros dos importantes hitos de acercamiento a los fieles a la forma extraordinaria: la audiencia de trabajo del Papa al Cardenal Castrillón Hoyos (Presidente Emérito de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei), portando el cardenal una voluminosa cartera de documentos, es decir que no era una reunión de cortesía. Y las posteriores declaraciones del Cardenal. Y por último las Misas celebradas por el Papa Francisco ad Orientem. Otro gesto inequívoco de acercamiento.

Otros lectores nos tachan de ingenuos y hemos de explicar que no estamos afirmando que el Santo Padre esté encantado o simpatice con la forma extraordinaria. Sino que, hasta la fecha  (y salvo hechos puntuales como el de los Franciscanos de la Inmaculada) el Papa está intentando guardar un equilibrio de respeto a todas las sensibilidades, también la de los católicos más tradicionales.

Versión tradicional del escudo del Papa Francisco,
realizada por Fray Rafael Nieto.
Ilustración tomada de Ceremonia y Rúbrica
de la Iglesia Española

miércoles, 19 de marzo de 2014

La Misa del Concilio

Coincidiendo con un rebrote inexplicable e impío de la hostilidad hacia la Liturgia secular de la Santa Iglesia, (esta hostilidad la aprecio por ejemplo en algunos comentarios hirientes y revanchistas que llegan a este blog y que van directamente a la papelera) vuelve a leerse en algunos artículos el uso de la coletilla "Misa pre-conciliar" para referirse a la forma extraordinaria del Rito Romano.

Por eso, es necesario volver a explicaciones elementales: no existe una Misa del Concilio. El Concilio Vaticano II no introdujo ningún misal nuevo, sino que dio una serie de pautas para el desarrollo de la Liturgia: desde procurar una mayor participación de los fieles, hasta preservar la lengua latina y el canto gregoriano. Todas las sesiones del Concilio fueron precedidas por la celebración de la Santa Misa con lo que ahora se denomina forma extraordinaria del Rito Romano.

Los Padres Conciliares no aprobaron ningún nuevo misal. Sino que lo hizo el Consilium, un pequeño consejo nombrado por el Papa Pablo VI para reformar la Liturgia, y que dio lugar a un nuevo misal. Misal que ha sufrido a su vez algunas variaciones en los pontificados posteriores.

No existe una Misa del Concilio Vaticano II y una Misa preconciliar. O, si lo queremos de otro modo, las dos formas ahora en vigor en el Rito Latino, ordinaria y extraordinaria, son "del Concilio Vaticano II" ya que ambas se celebran actualmente recogiendo las recomendaciones de los Padres Conciliares. La ordinaria como desarrollo posterior de dichas recomendaciones. La extraordinaria incorporándolas en sus celebraciones actuales: lecturas en lengua vernácula, participación de la asamblea mediante el reparto de textos bilingües en la práctica totalidad de los templos donde se celebra, canto por la asamblea, etcétera.

Por si quedara alguna duda, es el propio Papa Francisco el que lo explica, en su carta de felicitación a la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro agradeciéndole su apostolado "por la vía de la celebración de los sagrados Misterios de acuerdo con la forma extraordinaria del Rito Romano y las orientaciones de la Constitución sobre la Liturgia Sacrosantum Concilium".

viernes, 7 de marzo de 2014

La Misa en Gijón

Algunos lectores se han sorprendido de la noticia publicada en el diario asturiano La Nueva España, sobre la prohibición de celebrar la Misa tradicional el Miércoles de ceniza en Gijón y que pueden leer en el enlace. Resumiendo: la forma extraordinaria se celebra todos los domingos en la Capilla de Nuestra Señora de los Remedios de Cimavilla, Gijón; y el Cura-párroco del que depende dicha capilla ha explicado que el permiso del arzobispado era para celebrar la Misa tradicional los domingos y festivos y que se ve en la necesidad de obligar a su cumplimiento, "porque poco a poco este grupo ha ido multiplicando las celebraciones más allá de lo permitido".

Otros se han sorprendido que hasta hoy no nos hayamos hecho eco de esta noticia. Incluso mandando exabruptos contra el coordinador de esta web (como decía aquella deplorable cancioncilla: "la gente está muy loca").

Vamos por partes, en Asturias hay un estupendo blog dedicado a la Misa tradicional: Hoc Signo. Durante estos días he estado mirando si se hacían eco de la noticia y no lo han hecho, bien por prudencia, bien porque no comparten la información divulgada por La Nueva España, o por ambas cosas. Y nos parece muy respetable.

Aquí daremos nuestra opinión, no sobre la Misa tradicional en Asturias, que otros conocen mejor, sino sobre lo que ha sido publicado.

No comparto lo publicado en La Nueva España. No es que haya que estar amordazado, ni mucho menos. Pero vincular en una información la negativa puntual a una Misa con los abusos litúrgicos en una diócesis (aberraciones se les llama en la nota), no hace ningún favor a la causa de la Liturgia tradicional. Más bien al contrario. El derecho a la Liturgia tradicional debe defenderse con sus cauces; y los abusos en el Novus Ordo denunciarse por los suyos, que no son los de una nota anónima. Pero no mezclarlos porque al final, de estos batiburrillos anónimos se extrae la conclusión de que los fieles a la Liturgia tradicional son problemáticos y no están satisfechos con nada.

Respecto al hecho en sí: 

Señor Arzobispo de Oviedo: ¿a usted qué más le da que se celebre el miércoles de ceniza con la forma extraordinaria?. Lo que debe preocuparle es que la gente no vaya a Misa, no que lo hagan a la Misa tradicional.

El arzobispado de Oviedo fue fiel cumplidor de lo dispuesto en el motu proprio Summorum Pontificum, facilitando iglesia y sacerdote. Ahora ha cambiado el Papa, pero no ha cambiado la legislación vigente. No quieran ustedes correr más que Roma. El Magisterio pontificio dice claramente que ambas formas litúrgicas son igual de respetables y que "se ponen una al lado de la otra". Cuando cambie ese magisterio, si es que ocurre, hablaremos. Pero no lo ha hecho. Sobre la multiplicación de celebraciones, el Cardenal Prefecto para el Culto Divino ha dicho que la forma extraordinaria es idónea para celebraciones de hermandades y cofradías. Está escrito y publicado.

En la página oficial de la Santa Sede sigue leyéndose ésto:
"No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser de improviso totalmente prohibido o incluso perjudicial"
Al Señor párroco le agradecería su buena disposición a acoger las celebraciones con la forma extraordinaria en una capilla de su parroquia, pero le recordaría que estos fieles no están disfrutando de un regalo, como los niños a los que se les da un juguete, sino que están ejerciendo un derecho que el Papa les concede. Muchas veces la gestión de nuestros cometidos nos hace perder la dimensión sobrenatural de las cosas de la fe. Y un párroco que a lo mejor tolera de mejor o peor gana estas celebraciones, no percibe que no es más que un engranaje que debe funcionar en el plan de Dios para su Iglesia.

Encomiéndense todos, arzobispo, párroco, y descontentos, si lo desean, al Beato Juan Pablo II, que pidió en 1988 a los obispos que fueran generosos con las peticiones de los fieles afectos al Misal tradicional.

martes, 25 de febrero de 2014

Obispo Elliot sobre "reforma de la reforma"

Diversas webs han debatido, en los últimos días, el fracaso de la "reforma de la reforma" defendida por el Papa Benedicto XVI, incluida la mutua influencia entre ambos misales, el de Juan XXIII y el de Pablo VI. El Pontificado del Papa Francisco, con la simplificación de la liturgia papal y el desapego del Romano Pontífice a la liturgia tradicional supondría, para muchos, el fin de esta tendencia. Otros van más lejos, afirmando que el fracaso de la "reforma de la reforma" ejemplifica la imposibilidad de reformar lo que no tiene arreglo, como es el Novus Ordo, y que para "recrazalizar" la liturgia no hay más camino que volver a la forma extraordinaria.

Un obispo amigo de la Liturgia tradicional, Monseñor Peter J. Elliot, Obispo Auxiliar de Melbourne, ha escrito un artículo publicado en la web New Liturgical Movement, que pueden leer en el enlace en lengua inglesa, su título "La reforma de la reforma no es imposible". 

En resumen, Monseñor Elliot, se muestra contrario a esta visión pesimista y a extraer consecuencias apresuradas de la simplificación en la liturgia papal, como la de dar por enterrada la "reforma de la reforma", prefiere llamarla enriquecimiento, iniciada por el Papa Juan Pablo II y desarrollada por Benedicto XVI. 

Opina que, por otra parte, no es realista pensar que la forma extraordinaria va a convertirse en ordinaria, a la vista de los millones de personas que acuden a las parroquias, satisfechas con la Misa en lengua vernácula. Y plantea que también la forma extraordinaria pueda necesitar una reforma, poniendo sobre la mesa si la Misa tradicional pudiera ser cantada o rezada en lengua vernácula en el futuro.

Hace un llamamiento al realismo, la paciencia y la moderación. Y pide que el don de Summorum Pontificum, concedido por el Papa Benedicto XVI, no se vea comprometido proclamando a voces el total fracaso de la reforma post-conciliar. Este triunfalismo imprudente, opina el obispo, no hace ningún bien a la forma extraordinaria.

Advierte que, de la misma forma, la forma ordinaria tampoco es respetada por aquellos que sacan conclusiones absurdas por las nuevas traducciones del misal o por una simplificación en la liturgia papal.

Monseñor Elliot afirma que esta polémica humilla y desalienta a los que siguen trabajando para enriquecer la liturgia: "para mantener la Pax Litúrgica del Papa Benedicto XVI, todos necesitamos mucha paciencia, y a menudo es la virtud más difícil en el camino cristiano".