miércoles, 11 de enero de 2017

Una comisión errónea y desafortunada

Según lo publicado en diversos foros, la constitución por parte de la Santa Sede de una comisión para la investigación de la destitución del gran canciller de la Soberana Orden de Malta, parece no solo un error desde el punto de vista jurídico, sino también un acto éticamente cuestionable

Este es un relato de los hechos:

1º) El Gran Maestre de la Soberana Orden de Malta destituyó a su canciller, von Boeselager, conforme al procedimiento previsto en las constituciones de la Orden, y en presencia del Cardenal Patrono, es decir, del representante oficial del Santo Padre ante la Orden. El destituido no es religioso, sino seglar, y por tanto su nombramiento y cese es competencia estricta de la soberanía de la Orden.

2º) Según lo publicado por varios medios, el destituido formaría parte de un grupo que lleva un tiempo intrigando en el interior de la Orden (ver National Catholic Register). Y aunque ésto es una especulación, se ha visto confirmada a posteriori por la organización de reuniones secretas de subversión contra el gobierno de la Orden (ver Religión Digital).

3º) La reacción de la Santa Sede nombrando una comisión de investigación no solo es contraria al Derecho internacional, sino también desproporcionada a los hechos:
- Se trata de una intromisión en el cese y nombramiento de ministros de un estado soberano con el que la propia Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas.
- El carácter católico de la Orden de Malta no supone un cheque en blanco para que la Santa Sede vulnere sus constituciones e interfiera en su gobierno y en sus instituciones, en un comportamiento autoritario que parece más propio de otros siglos (ver Catholic Herald).

4º) El nombramiento de una comisión pontificia para estudiar el cese supone una desautorización de la figura del Cardenal Burke, cardenal patrono de la Orden, que es quien, con mucho mayor rango, representa al Papa dentro de la misma. Desautorización temeraria e imprudente en estos momentos, ya que muchos relacionan la intervención en la Orden de Malta, con las objeciones que el mismo cardenal ha puesto a la exhortación apostólica de Su Santidad Amoris Laetitia, siendo dos cuestiones completamente diferentes.
Que Roma ignore la figura del Cardenal Patrono dentro de la Orden de Malta en un momento tan delicado, quita credibilidad a la comisión, y crea escándalo en no pocos fieles, que pueden interpretarlo como un castigo al cardenal. Una institución casi milenaria como la Orden de Malta, y con una labor asistencial extendida a más de 120 países, no puede ser (ni tampoco parecer) el campo de batalla de las diferencias doctrinales entre el Santo Padre y algunos de sus cardenales.

5º) Según publican algunos medios, la comisión podría adolecer asimismo de nepotismo, dada la amistad o cercanía entre el canciller destituido y el Cardenal Parolin, Secretario de Estado, y parte de los miembros de esta comisión pontificia. Esto es lo que publica al respecto National Catholic Register:
Los cinco miembros de la comisión de investigación son el arzobispo Silvano Tomasi, antiguo observador de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra; El padre jesuita Gianfranco Ghirlanda, ex rector de la Pontificia Universidad Gregoriana; Jacques de Liedekerke, abogado; Marc Odendall, un banquero de inversiones; Y Marwan Sehnaoui, presidente de la Orden de Malta en el Líbano.
Aparte del padre Ghirlanda, todos los nombrados para el grupo son miembros de la orden, y la mayoría son aliados conocidos de Boeselager. Odendall es conocido por apoyar particularmente a Boeselager, y el arzobispo Tomasi es un buen amigo de Odendall, según fuentes dentro de la orden.
Además, National Catholic Register ha sabido que Odendall, Sehnaoui y el Arzobispo Tomasi han estado involucrados con Boeselager con respecto a un muy amplio legado a la orden, hace un año por un benefactor residente en Francia, por un valor mínimo de 120 millones de francos suizos. Se considera que el cardenal Parolin ha sido consciente del legado desde al menos marzo de 2014.
El secretario de Estado también es conocido por ser amigo de Boeselager, y el 15 de diciembre nombró a su hermano, Georg Freiherr von Boeselager, como uno de los tres nuevos miembros de la junta del IOR (Banco Vaticano).
No sería bueno que las divergencias entre la Secretaría de Estado del Vaticano y la Orden de Malta (y podríamos decir también, entre el Papa Francisco y el Cardenal Burke) se resolvieran mediante una comisión que ha nacido lastrada jurídicamente. 

Tampoco se entiende que una cuestión tan menor en la vida de la Iglesia como es la destitución de un ministro seglar (digámoslo claramente: un aristócrata millonario que ha sido devuelto a su castillo), en comparación con los graves problemas que atañen a numerosas diócesis y órdenes religiosas, sea la idónea para que se invoque la "potestad jurídica absoluta" del Papa sobre toda la cristiandad, como leo con estupor en alguna columna. 

Quizás sería buen momento para que Su Santidad el Papa Francisco busque consejeros más razonables, que apacigüen y no envenenen la vida de la Iglesia.

5 comentarios:

  1. Gracias por este magnífico artículo. Impecablemente escrito, lúcido, imparcial y sereno, deja muy clara la actual situación: un asunto menor elevado a rango de cuestión urgente es una torpeza diplomática monumental. Parolin es quien tiene que dimitir por su incompetencia.

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  2. mauricio ruiz mora12 de enero de 2017, 9:44

    ¡¡¡ Nunca se había visto y de seguro ; nunca se verá , un pontificado tan desastroso !!!

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  3. Francisco desea destruir todo lo que sea hermoso, historico, ortodoxo y de espiritu elevado. Su ignorancia, soberbia, y vulgaridad no tienen paralelo. Es,tristemente, el Gran Destructor.

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  4. Creo que es la demolición de todo aquello que represente el espiritu católico más ortodoxo. Peores cosas tendremos que ver.

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  5. Como a Francisco le salió bien la destrucción de los Franciscanos de la Inmaculada, y de la diócesis de Ciudad del Este en Paraguay, etc., ahora lo intenta también con la Orden de Malta. Es el Papa "Francisco el Exterminador", o "Francisco el Caníbal" que debora a sus propios hijos.

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